Tiempo de Trascendencia: El ser humano como un proyecto infinito (4)

4. El ser humano: Un nudo de relaciones

«¿Qué es, pues, el ser humano? Sencillamente, un ser de apertura. Un ser concreto y perfectamente ubicado, pero abierto. Un nudo de relaciones que apunta en todas las direcciones.»

La trascendencia se encuentra en ese “apuntalar” hacia el futuro. Una definición correcta de trascendencia, basándonos en lo ya discutido, sería: acción intencional que transforma la realidad. «Quien no se comunica se estanca» –dijo Chacrinha. Por lo tanto, siempre que el hombre trasciende lo hace saliendo de sí mismo, comunicándose en palabra y acción con su entorno. El hombre es un proyecto infinito, pero es un proyecto cuya finalidad depende de él. «Sólo comunicándose, realizando esa trascendencia concreta en la comunicación, el ser humano se construye a sí mismo.»

«[El ser humano] es un ser, pues, de apertura, un ser potencial, un ser utópico. Sueña con algo que está más allá de lo que la realidad ofrece. Y siempre añade algo a esa realidad. […] el ser humano es un proyecto infinito. Un proyecto que no encuentra en este mundo el marco adecuado para su realización. Por eso anda errante, en busca de nuevos mundos y nuevos paisajes.»

La conclusión que Boff saca de esto último es que «no debemos dejarnos encuadrar por nadie». ¿Por que razón? Por la potencialidad utópica latente en el ser humano. Aún no lo hemos visto todo. Cualquier intento de conformarnos con lo ya dado sería una negación a la posibilidad de un mejor mundo, de un mejor ser humano.

Veo una dirección bastante postmoderna en las ideas de Boff en este capítulo. Si nada en el mundo puede «encuadrar» al ser humano, ¿qué lo define? El hombre se define a sí mismo. No hay sistema ni religión que sean suficientes para sacar toda su potencialidad. «No debemos dejarnos encuadrar […] por nada en el mundo, porque todo es menor.»

En este punto tal vez difiera algo de Boff, en el sentido de que creo que la buena religión (cristiana) hace que la gente trascienda. Particularmente, creo que el ser humano que se «encuadre» en Cristo Jesús abre su vida a la verdadera trascendencia que es la cruz. La “limitación” que supone escoger a Jesús por sobre otras opciones no es al alzar, sino que nace por la fe en un evento que creemos sucedió verdaderamente: su resurrección de entre los muertos. «En Cristo» se abren nuevas posibilidades de vida y la esperanza utópica de un mundo transformado.

No creo que Boff difiera de esto necesariamente. Luego en el libro hay un capítulo titulado Trascendencia: Singularidad del Cristianismo en el que se discutirá como el cristianismo «encuadra» con su visión de trascendencia.

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