Ser y comer: migajas en torno a la identidad

Ser y comerHoy comienzo a resumir y reflexionar en la obra de Eliseo Pérez Álvarez, Ser y comer: migajas en torno a la identidad (2012).

Ser y comer es una obra para despertarnos a la realidad. La teología ha tenido una larga historia de sobre-espiritualizar la fe, separándola de la experiencia diaria de miles de personas que luchan para vivir a pesar de los prejuicios y marginaciones de las clases altas. En ese sentido, Ser y comer se alinea a la «teología de la liberación» en su crítica a los sistemas opresivos que hacen de la vida de miles (millones) de seres humanos miserable.

En la Introducción, Pérez Álvarez hace una comparativa entre la “cultura dominante anglosajona” y “el pueblo latino” (pp. 1-2). Los primeros buscan hegemonizar la cultura, catalogando como extranjeros a aquellos que no se adapten a sus “valores, tradiciones y modos de ser” (p. 1). Esa extrañez relega a estas personas a espacios indignos de existencia. Bajo una cultura impositiva el extranjero experimenta constante temor y, en muchas ocasiones, niega su propia identidad para hacerse invisible en la sociedad.

El pueblo latino, nos dice Pérez Álvarez, es un grupo que apunta a la inclusión. Es un pueblo que se crea en la marcha. ““Caminante no hay camino, se hace camino al andar” (Antonio Machado) indica que la identidad es fluida, se da por grados, por estratos, no es rígida y frígida: somos obras en proceso (Fil 3.12)” (p. 2). A pesar de la marginación general que soporta de las culturas hegemónicas, el pueblo latino ha insistido en su valía fundamental como seres humanos.

Cuál es la identidad de un grupo tiene que ver mucho con lo que come. Y aunque existen unas características permanentes en la comida de cada cultura, en realidad la cocina evoluciona al pasar de los años. Lo que no se puede negar es que la comida ha sido un elemento en el que se ha manifestado la injusticia sistemática y deliberada. Nos dice Pérez Álvarez:

“Somos lo que comemos”… diagnosticaba Hipócrates unos 400 años antes de Cristo y en el siglo XIX lo refrendaría Ludwig Feuerbach. Pero en ambos casos se refirieron a la comida como un dado. Olvidaron que “no somos, a menos que comamos”. También negaron el hecho de que “somos lo que des-comemos”. (p. 3)

Debido a la centralidad de la comida en la existencia humana, en ocasiones, no reflexionamos lo que esta dice sobre nosotros. Ser y comer es un llamado a leer lo que dice la comida sobre nosotros, sobre el otro y sobre aquellos que controlan lo que ingerimos. “Los españoles tenían que defecar en el mar o en lugares inasibles pues los zapotecas oaxaqueños sabían leer en las heces el carácter de los fuereños” (p. 3). No creo que debamos llegar a eso, pero Pérez Álvarez tiene un punto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s