La Cuaresma; el ayuno obligado de la diáspora latina (2)

ayunoContinuamos tomando algunos pensamientos del ensayo “La Cuaresma; el ayuno obligado de la diáspora latina” del libro de Eliseo Pérez Álvarez, Ser y comer: migajas en torno a la identidad (2012).

Existe una amplia variedad de ayunos: el «ayuno forzado» sobre aquellos que no tienen recursos; el «ayuno patológico», aquel que termina en enfermedades como la anorexia y la bulimia; el «ayuno profiláctico», que busca desintoxicar el cuerpo y que ha enriquecido a quienes prometen dietas milagrosas; el «ayuno solidario», que es saltar una comida para darla a alguien necesitado; el «ayuno político», que busca ser un signo profético para que hayan cambios en dirección a la justicia (e.g., César Chávez). Como escribíamos anteriormente, una de las prácticas tradicionales de la Cuaresma es el ayuno. Nos dice Pérez Álvarez que este ayuno es “para meditar en torno a las enseñanzas de Jesús, para invitar al examen personal, y para promover la penitencia hasta el desayuno de Pascua de resurrección” (p.15). El ayuno cuaresmal sería un «ayuno religioso».

En los E.U. la comunidad latina atraviesa por un «ayuno forzado». Por un lado, doce millones de latinos indocumentados no tienen protección jurídica. Esto los deja a merced de los dueños de tierras, quienes los esclavizan. Existen otros cincuenta millones de latinos que también pasan hambre pero esta vez por las políticas del mercado que promueven la desigualdad. Pérez Álvarez ve a Jesús como modelo que “nos invita a romper el ayuno forzado, aún si con ello incluso hemos de asumir la desobediencia política” (p. 16).

No todo en las Escrituras es color de roza. El apóstol Pablo en 1 Co 11 instó a los corintios ricos a llenarse de comida en sus casas para así no comer delante de los pobres en la iglesia. “En lugar de haberse indignado y de haber sido profético, Pablo marcó la pauta para las mesas segregadas de la posteridad” (p. 16). Luego en la historia varios papas harán concesiones en la época cuaresmal que harán obvia la diferencia entre ricos y pobres. Por ejemplo, a fines del siglo XVI Gregorio XIII concedió beber chocolate a quienes pudieran pagarlo.

Ser y comerLa realidad y el orden que conocemos son el producto de las clases altas. Etimológicamente hablando, «realidad» se deriva de «realeza» y «orden» significa jerarquía y rango. Para que se detengan las injusticias promovidas por las grandes corporaciones el pueblo debe alzar su voz. Un ejemplo claro de injusticia es este: “Colombia se desentiende del más del 10% de su población que pasa hambre y en cambio, exporta a los EU el 62% de su producción a gran escala de flores” (p. 21). La iglesia puede legitimar el estatus quo y ser cómplice de estos modelos de injusticia estructural. Como cristianos debemos volver a Jesús, quien “fue asesinado por no tolerar la complicidad entre el templo y los banqueros” (p. 22).

Si por un lado algunas iglesias invitan al ayuno cuaresmeño, por otro lado recordemos que solo ayuna quien tiene acceso a la comida. Sobre decir que este no es el caso de millones de latinas y latinos cuya principal preocupación es procurarse un bocado. La espiritualidad burguesa programa un periodo de tiempo para retirarse a la vida contemplativa; en cambio el pueblo latino encuentra a Dios en la cruda cotidianidad. La clase media es muy celosa de observar la cuaresma; la comunidad latina a su vez, sufre la cuarentena forzosa que le imponen los espíritus y potestades de los reinos injustos de este mundo. (p. 22)

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