¿Qué había en la cabeza de Jesús? Imaginación.

El sagrado cerebro de JesúsCuando estudiaba mi primer curso de teología cristiana en el SEPR tuve que leer varios libros sobre el desarrollo de la teología a lo largo de la historia eclesiástica. No hay que adentrarse mucho en la historia para encontrarse que el desarrollo de la teología tradicional es un “revolú”. Uno de los conflictos más importantes se dio en relación a la encarnación de Jesús. ¿Cuál era la relación entre la humanidad y divinidad? ¿Cómo era posible que coexistieran en un solo hombre?

Por alguna razón, una de las llamadas herejías se quedó grabada en mi consciente. Esto, tal vez, por su prominencia en el discurso cristiano. Se llama apolinarismo. El apolinarismo establecía, siendo sencillos, que Jesús tuvo un cuerpo humano pero (y aquí viene el asunto) una mente divina. “Cristo es humano porque su cuerpo y su alma o principio vital son humanos; pero es divino porque su razón es el Verbo mismo de Dios.”[1] Piense por un momento si ha escuchado a alguien decir que Jesús sabía todo lo que sus discípulos estaban pensando en virtud de su divinidad.

Mi pensar es que Jesús fue tan humano como usted y como yo. Jesús tuvo una mente humana. Jesús tuvo el mismo Espíritu que tenemos usted y yo como cristianos. El Verbo tomó naturaleza de siervo y se presentó “como un hombre cualquiera” (Flp 2.7 DHH). En la encarnación del Verbo se da la kenosis, el vaciamiento divino. Jesús fue tan ser humano que, de no ser por su resurrección, sus discípulos no se habrían enterado de su divinidad.

La pregunta que quiero plantear es la siguiente: si Jesús no tenía una mente divina, si era tan ser humano como usted y como yo, ¿cómo pudo hacer lo que hizo y enseñar lo que enseñó? Siguiendo a James Alison, propongo pensar que Jesús tuvo una gran imaginación.[2] Él fue capaz de pensar a Dios en otros términos que no eran los comunes. Y las ideas crean nuevos mundos.

Si algo distinguió a Jesús de sus contemporáneos fue que pensó desde el mismo lugar donde ellos se encontraban en otros términos. (Pensar que Jesús no tuvo cultura ni que sus ideas se formaron a partir de su ambiente es lo mismo a decir que en realidad no fue ser humano.) Su imaginación definió a Dios y al prójimo de otra manera, lo que le hizo actuar diferente.

Si un reto tiene la iglesia de hoy es tener imaginación. Ser capaz de actualizar la enseñanza de Cristo y ponerla en práctica de maneras completamente nuevas. El mundo en el que vivimos es muy complejo, algo que el Jesús-humano no hubiese vislumbrado. Si Jesús tuvo una mente humana e hizo lo que hizo, significa que tenemos que poner los valiosos cerebros que tenemos en funcionamiento.


[1] Justo L. González, Historia del pensamiento cristiano (Nashville, TN: Editorial Caribe, 2002), 1:331.

[2] James Alison, Raising Abel: The Recovery of the Eschatological Imagination (New York, NY: Crossroads Publishing Company, 1996).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s